
El celular que dejó de ser solo una pantalla
Durante muchos años, el diseño de los teléfonos inteligentes parecía seguir una regla bastante sencilla: una pantalla rectangular, cámaras en la parte trasera, algunos botones laterales y un cuerpo cada vez más delgado. Sin embargo, los celulares plegables llegaron para romper esa rutina y proponer una pregunta diferente: ¿por qué un smartphone tiene que tener siempre la misma forma?
En México, esta pregunta está ganando fuerza. Los teléfonos plegables ya no son únicamente una curiosidad tecnológica para los consumidores más interesados en las novedades. Poco a poco se están convirtiendo en una categoría reconocible dentro del mercado premium. En 2026, el segmento mexicano de smartphones plegables registra un crecimiento de doble dígito tanto en unidades como en valor, mientras que el número de usuarios activos de teléfonos Galaxy Fold en el país ronda el medio millón, de acuerdo con datos publicados por Samsung México.
El cambio resulta interesante porque ocurre en un momento en que el mercado general de smartphones enfrenta nuevos desafíos. Las previsiones para 2026 apuntan a una reducción del volumen de teléfonos vendidos en México, relacionada, entre otros factores, con la escasez global de memorias DRAM y NAND provocada por la fuerte demanda de infraestructura para inteligencia artificial. Al mismo tiempo, aumenta el valor del mercado debido a la tendencia hacia dispositivos más costosos y avanzados.
En ese contexto, los plegables tienen una oportunidad particular: no intentan competir solamente por precio, sino por ofrecer una experiencia diferente.
De la novedad tecnológica a una herramienta cotidiana
Cuando aparecieron los primeros smartphones plegables comerciales, muchas personas los consideraban productos experimentales. La pantalla flexible era llamativa, pero también generaba dudas sobre la resistencia, la bisagra, el grosor y la duración del dispositivo.
Con el paso de las generaciones, la conversación comenzó a cambiar. El interés actual ya no se centra únicamente en si una pantalla puede doblarse. Los consumidores quieren saber qué pueden hacer con ese espacio adicional y si realmente mejora su vida cotidiana.
En México, esta transformación es especialmente relevante para usuarios que utilizan el teléfono durante muchas horas al día. Un smartphone puede funcionar como cámara, computadora de bolsillo, herramienta de trabajo, plataforma de entretenimiento, dispositivo para estudiar y medio principal de comunicación.
Un modelo tipo Fold puede abrirse para ofrecer una superficie mucho más amplia, facilitando actividades como leer documentos, consultar información mientras se escribe un mensaje o utilizar dos aplicaciones simultáneamente. Por otro lado, los modelos tipo Flip buscan resolver un problema diferente: mantener una pantalla relativamente grande cuando están abiertos, pero reducir considerablemente el tamaño cuando se guardan.
Esta diferencia está creando dos conceptos dentro de una misma categoría. El teléfono plegable ya no representa un único diseño, sino una familia de soluciones.
México se convierte en un mercado interesante para los plegables
El crecimiento de esta categoría en México no ocurre por casualidad. El país cuenta con un mercado de smartphones amplio y competitivo, donde los consumidores están acostumbrados a comparar cámaras, procesadores, pantallas, almacenamiento y funciones de software antes de decidir una compra.
Además, los usuarios mexicanos utilizan cada vez más sus teléfonos para actividades que requieren una pantalla versátil. Redes sociales, videollamadas, comercio electrónico, entretenimiento, fotografía y trabajo remoto forman parte de la rutina digital de millones de personas.
Por eso, un teléfono plegable puede resultar atractivo para determinados perfiles. Un estudiante puede aprovechar una pantalla más grande para consultar documentos y tomar notas. Un profesional puede utilizar la multitarea para revisar información mientras responde mensajes. Un creador de contenido puede encontrar ventajas en la pantalla amplia para editar fotografías o vídeos. Incluso un usuario que simplemente disfruta de películas y series puede valorar una superficie de visualización mayor.
La llegada de nuevos modelos también está aumentando la visibilidad del segmento. Samsung presentó en julio de 2026 nuevas generaciones de sus teléfonos plegables, incluyendo Galaxy Z Fold8 Ultra, Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Flip8, con especial énfasis en productividad, entretenimiento e inteligencia artificial.
Motorola también ha aprovechado el interés generado por el Mundial de 2026 para promocionar su razr Fold en México, demostrando que los fabricantes están buscando nuevas formas de conectar los dispositivos plegables con acontecimientos de gran alcance.
La inteligencia artificial le da una nueva razón de ser
Uno de los cambios más importantes en los teléfonos plegables actuales no está relacionado directamente con la bisagra o la pantalla. Está en el software.
La inteligencia artificial está convirtiéndose en una parte cada vez más importante de los smartphones premium. En los plegables, la pantalla grande puede proporcionar un espacio especialmente interesante para utilizar funciones basadas en IA.
Imaginemos a una persona que recibe un documento extenso mientras está trabajando. En lugar de alternar constantemente entre diferentes aplicaciones, puede abrir el documento, utilizar herramientas de resumen y mantener una conversación o una aplicación de notas en otra parte de la pantalla.
El formato plegable también permite experimentar con nuevas formas de interacción. La pantalla puede cambiar de posición, dividirse en diferentes áreas o utilizarse junto con una pantalla externa más pequeña.
Esto significa que la innovación no consiste únicamente en fabricar una pantalla flexible. El verdadero desafío consiste en crear software que entienda el formato y lo aproveche.
Por eso, la combinación entre inteligencia artificial y teléfonos plegables puede convertirse en uno de los principales argumentos de venta de esta categoría durante los próximos años.
El precio sigue siendo el gran obstáculo
A pesar de todas estas ventajas, existe una barrera evidente: el precio.
En México, comprar un smartphone plegable continúa siendo una inversión considerablemente mayor que adquirir un teléfono tradicional con características similares. Reportes recientes señalan que algunos modelos plegables requieren un presupuesto de al menos 25,000 pesos, muy por encima del gasto promedio de los consumidores mexicanos en smartphones.
Esto limita el acceso de la tecnología a un público más amplio.
Para un consumidor que utiliza su teléfono principalmente para llamadas, mensajería, redes sociales y fotografías ocasionales, pagar una cantidad elevada por una pantalla flexible puede parecer innecesario.
En cambio, para alguien que considera el smartphone una herramienta de trabajo o entretenimiento intensivo, el cálculo puede ser diferente.
Aquí aparece una cuestión fundamental para el futuro de los plegables: ¿podrán bajar de precio lo suficiente para convertirse en productos masivos?
La respuesta dependerá de varios factores, entre ellos los costos de fabricación, la competencia entre fabricantes, la disponibilidad de componentes y la evolución de las tecnologías de pantalla flexible.
La autonomía también importa más de lo que parece
Una pantalla más grande puede resultar fantástica para trabajar o disfrutar de contenido, pero también puede aumentar las exigencias energéticas del dispositivo.
Los usuarios mexicanos que pasan muchas horas fuera de casa necesitan teléfonos capaces de acompañarlos durante todo el día. El uso intensivo de vídeo, cámaras, videojuegos, navegación y aplicaciones basadas en inteligencia artificial puede consumir rápidamente la energía disponible.
Por esta razón, la tecnología relacionada con las baterías para celulares continúa siendo un elemento importante dentro de la evolución de los teléfonos plegables.
Los fabricantes tienen que encontrar un equilibrio complicado. Un plegable debe ser delgado y ligero, pero también necesita suficiente capacidad energética. Además, algunos diseños requieren distribuir los componentes internos en diferentes partes del teléfono debido al mecanismo de plegado.
Esto hace que el diseño de la batería sea más complejo que en un smartphone convencional.
Para los consumidores, la pregunta no debería ser únicamente cuántos miliamperios-hora tiene un dispositivo. También importa cómo administra la energía, qué tan eficiente es su procesador, cómo funciona la pantalla y qué optimizaciones incorpora el sistema operativo.
¿Son realmente más útiles que un smartphone tradicional?
Esta es probablemente la pregunta más importante.
La respuesta depende completamente del usuario.
Para una persona que quiere un dispositivo compacto, un modelo tipo Flip puede ser interesante porque ocupa menos espacio cuando está cerrado. Para quienes necesitan productividad, un modelo tipo Fold puede ofrecer ventajas mucho más claras gracias a su pantalla amplia.
La multitarea es uno de los argumentos más sólidos. Revisar una página web mientras se mantiene una conversación, consultar un mapa mientras se escribe una dirección o visualizar un documento mientras se trabaja en una aplicación diferente son actividades que pueden resultar más cómodas en una pantalla grande.
Sin embargo, no todas las tareas necesitan ese espacio adicional.
Para tomar una fotografía rápida, responder un mensaje o consultar una notificación, un smartphone tradicional puede ser igual de práctico. De hecho, para algunos usuarios puede resultar más cómodo debido a su diseño sencillo y menor peso.
Por eso, la popularidad de los plegables probablemente no significará la desaparición de los teléfonos convencionales. Es más probable que ambos formatos continúen coexistiendo.
La resistencia será decisiva para ganar confianza
Otra cuestión que todavía genera conversación entre los consumidores es la durabilidad.
Una pantalla que se puede doblar necesita una arquitectura diferente a la de una pantalla tradicional. También existe una bisagra que debe soportar numerosos ciclos de apertura y cierre.
Las nuevas generaciones han mejorado considerablemente en este aspecto, pero la percepción del consumidor todavía importa.
Cuando una persona compra un teléfono que cuesta mucho dinero, espera utilizarlo durante varios años. Por eso, la resistencia al polvo, la protección frente al agua, la durabilidad de la bisagra y la calidad de la pantalla son características fundamentales.
El desafío para los fabricantes será demostrar que la tecnología flexible puede ofrecer una experiencia premium sin obligar al usuario a tratar el dispositivo como un objeto extremadamente delicado.
La competencia será cada vez más interesante
Samsung mantiene una posición fuerte en la categoría mexicana y afirma haber liderado el mercado de smartphones plegables desde la llegada del primer Galaxy Z Fold al país. Sin embargo, la competencia está aumentando.
Motorola, HONOR, OPPO y otros fabricantes están intentando diferenciarse mediante diseños más delgados, mejores cámaras, nuevas bisagras, pantallas más resistentes y precios diferentes.
Esta competencia puede beneficiar a los consumidores.
Cuando varias marcas compiten por el mismo segmento, aumenta la presión para mejorar el producto. También pueden aparecer promociones, nuevos formatos y dispositivos dirigidos a diferentes niveles de presupuesto.
Incluso Apple podría convertirse en un factor importante si finalmente entra de lleno en el mercado de teléfonos plegables. Los rumores sobre un posible iPhone plegable han aumentado la atención internacional sobre esta categoría, aunque las características y fechas futuras deben tomarse con cautela.
Un nuevo tipo de smartphone para una nueva generación de usuarios
El éxito de los teléfonos plegables no dependerá únicamente de sus especificaciones. También dependerá de si consiguen demostrar que su diseño resuelve problemas reales.
La tecnología puede ser espectacular, pero la innovación realmente se vuelve valiosa cuando facilita una actividad cotidiana.
Para algunos mexicanos, un plegable puede significar tener una pequeña estación de trabajo en el bolsillo. Para otros, puede ser una forma más cómoda de consumir contenido. Para quienes buscan portabilidad, el formato Flip puede resultar especialmente atractivo.
Mientras tanto, componentes como las baterías para celulares seguirán evolucionando para responder a las nuevas exigencias de pantallas más grandes, procesadores más potentes y funciones de inteligencia artificial.
También habrá una evolución en los hábitos de los consumidores. A medida que más personas tengan contacto con estos dispositivos, será más fácil evaluar cuáles de sus funciones son realmente útiles y cuáles son simplemente características llamativas.
El futuro del mercado mexicano podría ser plegable
Los teléfonos plegables todavía representan una parte pequeña del mercado total de smartphones, pero su influencia tecnológica es mayor de lo que indican sus cifras de ventas.
Están obligando a los fabricantes a reconsiderar el concepto tradicional de smartphone. Las pantallas pueden adoptar nuevas formas, las aplicaciones pueden reorganizarse según la posición del dispositivo y la inteligencia artificial puede aprovechar mejor el espacio disponible.
En México, donde el smartphone ocupa un lugar central en la vida digital cotidiana, esta evolución resulta especialmente interesante.
El mercado también está mostrando una paradoja. Por un lado, los consumidores siguen buscando productos con buena relación calidad-precio. Por otro, existe un creciente interés por dispositivos premium que ofrecen experiencias diferentes. Los plegables se encuentran precisamente en ese punto de tensión.
Durante los próximos años, la pregunta ya no será simplemente si los teléfonos pueden doblarse. Será si ese movimiento aporta suficiente valor para justificar el precio.
Si los fabricantes consiguen mejorar la resistencia, reducir los costos, optimizar la autonomía y desarrollar aplicaciones diseñadas específicamente para pantallas flexibles, los plegables podrían dejar de ser una categoría exclusiva y convertirse en una alternativa habitual.
El camino todavía está comenzando, pero México ya está participando activamente en esta transformación. Con nuevos modelos, mayor competencia y una integración cada vez más profunda de inteligencia artificial, el smartphone mexicano del futuro podría no parecerse demasiado al teléfono rectangular que conocemos hoy.
Y quizá esa sea la verdadera revolución de los celulares plegables: no cambiar solamente la forma del teléfono, sino cambiar nuestra idea de lo que un teléfono puede hacer.